miércoles, 31 de octubre de 2007

El Monte de las Ánimas

Reconozco que me parece más divertido celebrar Halloween que la noche de difuntos. Para bien o para mal las fiestas españolas están impregnadas de siglos de catolicismo exacerbado y son fiestas sobrecogedoras. En cambio, la fiesta de Halloween aún respetando sus raíces paganas ha evolucionado (curioso, esta es una palabra que la iglesia no consigue digerir) y hoy es una celebración que invita a reír y a juntarse con los amigos (que nadie me venga con la globalización que lo veo venir).

De todas formas, le tengo cariño a nuestra fiesta. Por varios motivos. Cuando era pequeño, mi madre nos juntaba a mi hermana y a mí y nos pasábamos el día haciendo velas. De cera y de aceite. Luego, por la noche, las encendíamos y procurábamos no usar la luz eléctrica. Cuando el ambiente era el idóneo mi madre cogía un viejo libro de Leyendas de Bécquer y leía en voz alta “El Monte de las Ánimas”. Se saltaba la introducción y empezaba a voz en grito:

-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

Yo sigo todos los años esta tradición familiar, así que mañana por la noche, sea la hora que sea a la que llegue a casa, encenderé las velas (compradas, que no tengo tiempo de hacerlas) y leeré en voz alta y despacio el texto del escritor sevillano.

Como copiarlo aquí puede resultar excesivo, dejo un enlace a una página web en la que está el texto completo.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/becquer/montede.htm

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