lunes, 10 de septiembre de 2007

Tempestad


Un solo trueno vuela
sobre el mar y los pinos,
un movimiento sordo:
un trueno opaco, oscuro,
son los muebles del cielo
que se arrastran.

(versos de tempestad con silencio, de Neruda)

Cinco días de tempestad. Cielo de lienzos negros, noches de pensamientos insomnes. Cinco días. La dama oscura que se llevó al padre de un gran amigo. Tierra en las uñas de tanto escarbar. Presagios inconclusos, noticias postergadas. Cinco días.
Parecía que "el vórtice" (esto no es mío, sino de una persona a la que merece la pena escuchar cuando habla) quería instalarse en nuestras vidas y abatirnos con su aciaga presencia. Pero el viernes y el sábado se juntaron demasiadas buenas voluntades como para dejar que eso sucediera. Ya es lunes. Ya no hay tempestad. Todavía quedan retazos pero el huracán es brisa, el sol brilla y todavía quedan hojas en los árboles.

1 comentario:

Henar dijo...

Y cuando haya tempestad, me llamas, que para eso estamos las amigas.

Mil besos,

Henar