miércoles, 12 de septiembre de 2007

Pereza

Es viernes. Estoy cansado de la semana y hoy no me apetece hacer nada.
Estoy deseando llegar a casa, ponerme una peli y tirarme en el sofá con un bol de palomitas.

Creo que este poema de Bretón de los Herreros viene que ni pintado.



¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio el que madruga con la aurora
aunque las musas digan que enamora
oír cantar a un ave en la alborada!
¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada
reposar una hora y otra hora!
Comer, holgar..., ¡qué vida encantadora,
sin ser de nadie y sin pensar en nada!
¡Salve, oh, Pereza! En tu macizo templo
ya, tendido a la larga, me acomodo.
De tus graves alumnos el ejemplo
arrastro, bostezando: y, en tal modo
tu apacible modorra a entrar me empieza,
que no acabo el soneto... de pereza.


2 comentarios:

Henar dijo...

¡¡Unos días fuera y te me pones tristón!! ¡¡Pero bueno!!

Besobesobesobeso

Silverado dijo...

Ey, que no estoy tristón. A veces tirarse una tarde en el sofá viendo una peli es un plan estupendo. Además, la pereza es un pecado capital (de los buenos, de esos que vas al infierno por autopista de peaje y sin pagar). Por eso el poema, por ser un elogio a uno de mis pecados preferidos (quien diga que no le guste pecar... miente)